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 Indice

  - Portada

  - Introducción

  - Prologo

  - Marco Teórico

  - Deseo y Represión

  - El deseo de la criatura cumple la función de indicarnos las distintas formas de darle afecto

  - Huellas de la violencia

  - Los Adultos Tenemos Nuestros Deseos Originales Reprimidos

  - El problema de la “autoridad” y nuestros propios miedos

  - El juego y su importancia en la relación con los hijos

  - ¿Por qué la mayoría de los adultos no juegan, ni pueden disfrutar del juego con sus hijos?

  - El juego con los niños históricamente no ha sido apreciado.

  - La herencia de la desvalorización del juego infantil

  - Adultos que disfrutan jugando con los niños

  - Pedagogía de la no intervención, más pedagogía negra

  - Consecuencias de nuestra cultura patriarcal adultocéntrica

  - Valor social del niño

  - El lenguaje de la negación del deseo los niños

  - Decir NO, hasta para que se entienda lo que SI queremos

  - Decir lo que Sí queremos, en lugar de la prohibición

  - Las criaturas criadas con afecto ¿no se saben defender?

  - Bibliografía

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 Anexos

  - Sobre Luca Prodán

  - ¿La TV es mala para el niño, o los padres tendrían que preguntarse porque el niño prefiere a la TV y no a las relaciones humanas?

  - el valor de los grupos de apoyo - taller. 18-07-2010

  - Tener voluntad hacia lo positivo es una cuestión afectiva, surge del amor de las relaciones humanas que nos impulsa a estar apasionados por la vida.

  - Niñez, La Biblia y sufrimiento humano

Enlaces
  - Proyecto Hijo Natural - The Natural Child Project

  - Alice Miller

  - Casilda Rodrigañez Bustos

  - Música de Ojos de Cielo. Víctor Heredia



Prologo

La antropología nos demostró que las mujeres teníamos -y actualmente hay en sociedades que aún la tienen- capacidad de apego con sus criatura, respondiendo a sus demandas con placer.

Llevan a sus hijos en constante contacto con sus cuerpos y esto no lo hacen con sacrificio, sino que les da mucho placer. Incluso los hombres disfrutan también llevando a sus hijos de esta forma. (Libros El "concepto del continuum", los de Casilda Rodrigañez y varios otros).

Desde la medicina el Dr.Jorge Díaz Walker con las madres que iban a su consultorio fundan en 1974 "ÑuÑu". Jorge ayudó -entre otras- a muchas madres que decidían tener hijos ADOPTIVOS A DAR DE MAMAR, con ayuda del relactador (patentado por ñuñu) y llevando al bebe en constante contacto físico, emana la leche. He conocido en Buenos Aires a mellizos adoptados que hoy son adolecentes. Su madre ADOPTIVA nos contó que les dio de mamar A LOS DOS con la ayuda de Jorge. Sus libros están en la bibliografía de "Ojos de cielo".

Por la capacidad de caminar erguidos, tenemos un estrechamiento del canal del parto, de forma que el bebé debe nacer prematuro, cuando aún no está totalmente desarrollado. Así, durante los primeros años somos tremendamente vulnerables y precisamos el cuidado de apego de nuestros padres.

El desarrollo del sistema emotivo afectivo, placentero de los humanos, permitió el apoyo mutuo, surgido del apego hacia la criatura, necesario para la vida humana, lo que nos llevo a vivir en comunidad y la hizo eficiente en términos de supervivencia.

Nosotros somos los descendientes, de aquellos que desarrollaron las actitudes que surgen del disfrute del apego con la criatura, del placer en el apoyo mutuo. Sin estos el bebé no habría sobrevivido, ni la madre habría podido amamantarlo, ni los seres humanos habríamos podido existir.

Walker dice que la criatura humana es una especie prematura, hasta los 2(dos) años hay que llevar el bebe en contacto con el cuerpo, como un embarazo extrauterino, y luego lo que pida la criatura.

Ya se, hacerlo parece imposible, exagerado etc. para nuestras sociedades modernas. Pero ¿por qué el ser humano perdió el placer del apego con su criatura?. Y justamente esto es lo que da origen a nuestras sociedades violentas, las personas comienzan a dañar a otras. Los humanos perdemos gran parte de nuestra capacidad de amar

No es que el bebe es muy llorón, es que nosotros lo rechazamos, tenemos poca capacidad de disfrutarlo, nos molesta tenerlo tanto tiempo en contacto con nuestro cuerpo.

¿Pero, por qué nos pasa esto? si la naturaleza nos hizo para el apego, para deshacernos de placer al tener nuestra criaturas en contacto con nuestros cuerpos. Lo que correspondería con la naturaleza prematura del bebe humano.

Una cosa tendría que coincidir con la otra, pero sentimos que no puede ser.

El daño de la primera infancia es el que estructuró nuestros sentimientos.

Pero hemos olvidado nuestros sentimientos, lo que sentíamos que deseábamos (los deseos originales), porque nos fueron rechazados. Con llanto y sufrimiento reemplazamos nuestros sentimientos para desear hacer lo que nuestros padres querían.

Y que querían nuestros padres, que no los deseáramos tanto, que no quisiéramos tanto contacto, ni tanta compañía, había que reducir nuestra capacidad afectiva, oprimirla, ser un poco autistas, ser un poco más fríos e insensibles, deshumanizarse y que nos hagamos mayores así no los molestaríamos. (Estos sentimientos son los que hoy tenemos hacia nuestros hijos, y creemos que son sentimientos auténticos).

Cuando logramos esta lista de deshumanización es que "tenemos un niño independiente".

Pero, esto no encaja con los años que tardamos en hacernos adultos. Si la naturaleza quiso que tengamos muchos años de dependencia, es porque la necesitamos. Entonces tiene que ser un beneficio para nuestro buen desarrollo.

Tal vez el ser humano sea la especie que más pude desarrollar su capacidad de amar, por el tiempo de dependencia, de apego, de contacto corporal que necesita la criatura.

Y que necesitamos nosotros para curar las heridas de la falta de amor que padecemos y hacemos padecer.

La violencia que nos hicieron sufrir nuestros padres, para cambiar nuestros deseos originales de apego por los de desapego, frialdad. Pretendiendo que necesitemos menos afecto, nos hicieron ir en contra de la naturaleza humana.

Como resultado nuestras sociedades están deshumanizadas y nuestros sentimiento de adultos están afectados. Por ese motivo, lo que sentimos como deseos y creemos que son auténticos es que el niño se aparte de nosotos, con la escusa de que "tienen que ser independientes".

Por el daño que nos causó el desapego nos preguntamos “Nuestros hijos piden lo que necesitan ... o ¿nacen con ganas de molestarnos... ?”


¿Por qué nos cuesta asumir que no somos lo suficientemente afectuosos con nuestros hijos, y que estamos limitados por nuestra historia de desapego?.

Porque teníamos que obedecer a los adultos sin chistar, sin cuestionarlos, como si fueran perfectos.

Hoy somos nosotros los adultos y tenemos internalizado que los padres "somos buenísimos", "todo lo hago por tu propio bien".

Tenemos mucho miedo de cuestionar la adultez hasta lo más profundo de nuestros sentimientos, porque está instalado en nuestro inconsciente que si lo intentamos sufriremos un castigo.

Estamos agarrotados en un circulo de violencia, somos victimas y victimizamos a otros sin darnos cuenta de que ciertas actitudes son violentas, porque nos han endurecido en nuestros sentimientos.

No es fácil recuperarnos de la historia de deshumanización que está anclada en nuestros sentimientos. Para los que quieran intentarlo lean los libros "Ojos de cielo, el gozo de complacer los deseos de nuesos hijos", los de Alice Miller y los otros libros que he citado en la bibliografía de ojos de cielo.

La manipulación con la que cargamos es mucho más de lo que imaginamos. El manejo del deseo de ser humano es un gran negocio desde que nacemos. Biberones, leche de formula, chupete, cuna, carro, no cuerpo de la mamá, no es negocio.

El Dr. Walker por defender el apego, la lactancia fue expulsado de la presidencia de la Asociación Argentina de Pediatría. Pero luego de algunos años lo nombrado mejor médico del año 2001 de la Nación Argentina. También goza de prestigio en Holanda y otros países.


Jorge Díaz Walker: “Me echaron de la Sociedad Argentina de Pediatría, allá por los `80; se me ocurrió decir que la Pediatría era un invento de Nestlé para sacarle la teta a los chicos”“La pérdida del amamantamiento surge en 1945, con la guerra, porque las mujeres tienen que salir a trabajar a las industrias y terminada la guerra, el mercado de lácteos que había perdido al soldado y a la madre, inventa a la Pediatría”, dice intentando explicar su propio “refrito” de varios autores de la época del `70 y rememorando cómo surgió el movimiento internacional en defensa del amamantamiento y en contra de la industria lechera desde las asociaciones de consumidores, de defensa de los derechos humanos y ecuménicas de iglesias y no desde las asociaciones médicas y pediátricas.


Jorge Díaz Walker, fundador de Ñuñu no vacila en definir a la Asociación como un organismo creado "en defensa del consumidor". La nota que sigue así lo atestigua.
- La historia del amamantamiento es muy interesante. Ñuñu empieza en el año 1974. El movimiento de amamanta-miento en el mundo se inicia con la I.O.C.O. Organización Internacional de Consumidores, con Amnesty Inter-national y con dos congregaciones religiosas: las hermanas de la Medalla Milagrosa y otras Salecianas que denuncian la desaparición de comunidades enteras en Africa por la introducción del biberón. De allí nace un libro, "Los asesinos de bebés", que acusa a la Nestle de estas desapariciones. La Nestle les hace un juicio y lo gana pero, en realidad, lo pierde ya que por dicho juicio se le debe cambiar el nombre al libro. El nuevo nombre es "Las multinacionales contra la salud de los bebés". Durante el juicio se le recomienda a la Nestle no introducir alimentación artificial.
Evocando al libro que marcó la recuperación del amamantamiento en 1976: “Las Multinacionales contra la salud de los bebés” reedición de “Los asesinos de los bebés” (the baby killer) y ante la actualidad de que el amamantamiento exclusivo está desapareciendo debido a la introducción temprana de lácteos bovinos desde la engañosa propaganda de usinas lácteas y pediatras que al servicio de sus intereses y los de las Internacionales de los Sucedáneos de Amamantamiento, promueven la introducción de leche bovina a través de engañosos quesos blancos (Danonino) leches (Nido Crecimiento) y productos lácteos simbióticos y probióticos : (Actimel y otros) YOGURES CON AGREGADOS QUE VAN DESDE LOS PROBIOTICOS HASTA ADICIONES DE químicos Y VITAMINAS , CEREALES , FRUTAS, obsequios . SORTEOS Y CALCOMANIAS DE TATUAJE NOCIVAS o quesos blancos con auspicios pediátricos tales como denunciamos en su oportunidad a "Danonino".


... Un artículo publicado en el New York Times, Sandra Blakeslee recogía las conclusiones de diversos estudios realizados en centros de EEUU sobre la conformación del sistema neurológico de los bebés: después de reconocer que el ADN humano no contiene suficiente información para especificar la estructura final de las conexiones cerebrales, y de confirmar que las dendritas o ramificaciones de las neuronas y las conexiones se multiplican desde el momento de nacer hasta los dos años, explica el hallazgo de numerosos 'moduladores ocultos' en la relación madre-bebé, que regulan la producción de sustancias químicas que a su vez regulan el crecimiento del cerebro, la formación de sinapsis neuronales, la formación del sistema inmune, hormonal, etc. En definitiva, que las emociones en la etapa primal de nuestra vida, y en concreto el contacto físico madre-bebé, moldean el cerebro, el carácter y la capacidad del habla. Myron Hofer, del Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York, ha encontrado numerosos moduladores ocultos en la reacción madre-bebé. Por ejemplo, cuando una rata lame a su cría influye en el establecimiento de su ritmo de pulsaciones, su temperatura, su crecimiento, su sistema inmune y otras características fisiológicas. Otros investigadores están estudiando cómo el contacto físico de una madre contribuye literalmente a modelar el cerebro de su cría. Cuando se impide que las ratas laman a sus crías entre los siete y los 14 días de edad, éstas desarrollan menos receptores hormonales en el cerebro. Al carecer de estímulo en este periodo crucial no crecen con normalidad, aunque en sus organismos circulen cantidades adecuadas de hormona de crecimiento y de insulina. Hofer afirma que las madres humanas proporcionan moduladores similares al mecer, tocar, sostener en brazos, alimentar y mirar a sus bebés. ...reproducido en EL País

Pero mientras no podamos ser sinceros con nuestros sentimientos, que hay algo en nuestra psicología que hace que rechacemos a nuestros hijos en el apego, contacto corporal, en el juego etc. Que algo interior nos impide tener placer.

Si no asumimos esto no podremos tomar las heridas que tenemos en nuestras manos y curarlas.

Cuando éramos niño necesitábamos  negar,  OLVIDAR que nuestros padres nos hacían daño y ver que todo estaba bien,  todo en orden.  Para poder sentir que éramos queridos y seguir vivos, por lo que no podíamos sentir el daño como daño, así es como la frialdad, el desapego es vivido como lo normal de la especie humana y es por eso que nos es difícil detectar la violencia.

Lo que explica también porque caemos en reiteradas situaciones de indefensión, manipulación, manejo de nuestros deseos, sentimientos porque no vemos el daño, lo negamos, es lo que aprendimos cuando éramos niños.

Para que la violencia deje de ser invisible es preciso asumir que forma parte de la historia psicológica de todos y de cada uno, para poder erradicarla de nuestras vidas. Historia de la infancia de nuestras sociedades violentas.

Nota: ¿Qué aprendemos de Alice Miller?

... De ella aprendemos que las experiencias emocionales desde el nacimiento, incluso desde antes de nacer, se graban en las células de nuestro cuerpo en un tipo especial de memoria. No se pierde nada. Estas experiencias se codifican como un tipo determinado de información y llegando a la edad adulta influyen --aunque inconscientemente-- en nuestro modo de pensar, sentir y en las formas en las que actuamos. Cuando nacemos dependemos de los adultos y nuestra dependencia nos lleva inconscientemente a desarrollar un comportamiento con el que agradar a las personas que nos rodean. Y lo hacemos así, a pesar de los maltratos que recibimos, porque para sobrevivir necesitamos alimento, cuidados y amor. ...”

la nota completa: http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/14856


El manejo del deseo de los humanos es un gran negocio el marketing se ocupa muy afanosamente del deseo. Estamos expuestos a todo tipo de manipulación porque desde que nacemos nos han manipulado, dañado, cambiado nuestros deseos originales.

Y esta manipulación continua en la escuela, que fue creada para que los humanos ¡NO nos desarrolláramos en todas nuestras potencialidades!, solo en lo que le es útil a los poderosos del sistema. Como explica John Taylor Gatto Profesor en EEUU durante muchos años (New York, Manhattan) Este mes, septiembre 2008 da una conferencia en Inglaterra. En EEUU viven millones de personas con analfabetismo y va en aumento, a otros países desarrollados les esta pasando lo mismo. (El enlace de su libro está al final del prólogo)


Y en los países donde se considera a sus sistemas educativos como "los más existosos" (Ej: Finlandia).

20MINUTOS.ES / AGENCIAS. 24.09.2008 - 18:39h

... Finlandia, el polvorín de Europa

* El país nórdico es el tercero con más armas de fuego del mundo.

* Sus otros dos grandes problemas: el alcohol y los suicidios.

* En menos de un año se han producido dos matanzas en escuelas.

Finlandia y el mundo han abierto los ojos ante los problemas que vive este país, el quinto menos corrupto del mundo, tras la matanza perpetrada por un estudiante de hostelería de 22 años, Matti Saari, en la que mató a tiros diez personas.

Necesitamos analizar si la gente debería tener un acceso tan libre a las pistolas

El primer ministro del país ha afirmado este miércoles que estudiará el cambio de la legislación vigente para restringir el acceso de los jóvenes a las armas de fuego, y en especial a las pistolas. "Después de este tipo de sucesos, mi opinión personal es que necesitamos analizar si la gente debería tener un acceso tan libre a las pistolas", declaró a la prensa.

Han tenido que suceder dos masacres en menos de un año, la perpetrada por Saari y la de hace menos de un año en Tuusala, para que las autoridades se hayan percatado de que es relativamente sencillo comprar pistolas y rifles de caza en Finlandia, siempre que no se tengan antecedentes penales, y permite que incluso los menores de edad puedan solicitar permisos de armas de caza con el aval de sus padres.

Finlandia es el tercer país del mundo con más armas por habitante

Por ello, no es de extrañar que Finlandia sea el tercer país del mundo con mayor índice de armas de fuego por habitante, después de Estados Unidos y Yemen. Según datos oficiales, en este país nórdico de 5,2 millones de habitantes existen 1,6 millones de armas, de las que aproximadamente el 60% son escopetas o rifles de caza.

En aquel país, 300.000 personas practican la caza como deporte, lo que representa un 6% de la población, un récord en Europa.


Alcoholismo y suicidios

Sorprendentemente, la alta tenencia de armas y el elevado consumo de alcohol en el país no forman un cóctel tan explosivo como pudiera parecer. Según un estudio presentado por Instituto Nacional de Investigación sobre la criminalidad en Finlandia, el alcohol estuvo involucrado en el 80% de los 111 homicidios cometidos en 2006 en aquel país. En cambio, sólo en el 15% de los asesinatos cometidos allí entre 2002 y 2006 se utilizó un arma de fuego.

El alcohol estuvo presente en el 80% de los homicidios en 2006

Los datos sobre consumo de alcohol en aquel país hablan por sí sólos: estadísticamente, cada finlandés bebe al año 10 litros de alcohol puro y la primera causa de mortalidad entre personas en edad de trabajar en 2006 fueron enfermedades relacionadas con el consumo de estas sustancias según el Instituto de Estadística del país.

Pero sin duda, uno de los sucesos que suele acompañar a este, en apariencia tranquilo, país es el de los suicidios. Aunque no es el país europeo con más suicidios como dice el mito, sí que está entre los que más tiene: 43,4 hombres de cada 100.000 se suicidan, según los datos de Eurostats de 2006 , frente a los 11.7 de España o los 90.5 de Lituania. ...”

http://www.20minutos.es/noticia/414596/0/finlandia/polvorin/europa/.

¿Exitoso para que fin? Para que las personas sean felices, se evidencia que no en los hechos descritos.


En Europa el psicoanálisis era para las personas de alto poder adquisitivo, no se popularizó. De su crítica surgen por ejemplo A. Miller, De Mause, Dolto, Gutman etc. La mayoría de estas críticas no son populares porque no son útiles para la dominación, para el control de la conducta.

Nuestros hijos nos dan una calidad de afecto superior a la que nosotros le damos, por su capacidad de apego. Nuestros hijos ponen en el centro de la vida el afecto, es lo que nos demandan, que nos entreguemos en cuerpo y mente.

Tu hijo te dice:

"Quiero contacto con tu cuerpo, quiero tus mimos, tu mirada, tu escucha, quiero jugar contigo, ¡TE QUIERO A TI !. No prefiero a las cosas, carro, cuna, biberón, juguetes, ordenador, automóvil.

Tu le dices:

... Pero niño, tienes que entender, a mamá y papá también los necesita el sistema de violencia y acumulación de patrimonio para perpetuarse, quieren que los deseos de mamá y papá sean consumir y consumir, trabajar y trabajar".

Nuestra cultura está armada, estructurada en un lenguaje cargado de "no", prohibición, por destruir y para destruir el apego, el afecto.

"¿Tanto contacto físico? me molesta que tengas tanta pretensión de presencia, de existencia en mi, en mi vida. Aléjate, toma cosas. Apégate a las cosas".

Luego nos quejamos si se hace adicto al chupete, a las golosinas, a la televisión, a los juguetes, comida, etc. "¡Pero a este niño hay que ponerle límites, hay que controlarlo!". Y llegado a adulto se da una mezcla de consumir y tratar de existir a través de la fuerza, o del poder acumulado (ya sea mucho o poco) y no cuestionar el maltrato que recibimos de nuestros padres anulando nuestras emociones genuinas.

Cada vez que un niño nace nos está invitando a recuperar nuestra capacidad de amar. (V.N.E.)







Laura Gutman escribe:

Nosotros, los depredadores de la cría humana

Las lobas, las perras, las gatas, las vacas, las focas, las elefantas, las leonas, las gorilas, las ovejas, las ballenas, las yeguas, las monas, las jirafas, las zorras y las humanas tenemos algo en común: el instinto de proteger nuestra cría.

Sin embargo somos especialmente sensibles si algo se interpone entre nosotras y nuestros cachorros después del parto: por ejemplo, si alguien toca a uno de ellos impregnándolos de un olor ajeno, perdemos el olfato que los hace absolutamente reconocibles como propios. Si permanecen alejados del cuerpo materno, vamos perdiendo la urgente necesidad de cobijarlos.

Cada especie de mamíferos tiene un tiempo diferente de evolución hacia la autonomía. En reglas generales, podemos hablar de autonomía cuando la criatura está en condiciones de procurarse alimento por sus propios medios y cuando puede sobrevivir prodigándose cuidados a sí mismo sin depender de la madre. En muchos casos va a necesitar de la manada como ámbito de vida, y es la manada que va a funcionar también como protectora contra los depredadores de otras especies o de la propia.

Entre los humanos del mundo "civilizado", pasa algo raro: Las hembras humanas no desarrollamos nuestro instinto materno de cuidado y protección, porque una vez producido el parto, tenemos prohibido oler a nuestros hijos, que son rápidamente bañados, cepillados y perfumados antes de que nos los devuelvan a nuestros brazos. Perdemos un sutil eslabón del apego con nuestros cachorros. Luego raramente estaremos bien acompañadas para que afloren nuestros instintos más arcaicos, difícilmente lograremos amamantarlos, -cosa que todas las demás mamíferas logran siempre y cuando no hayan parido en cautiverio-, muy pocas veces permaneceremos desnudas para reconocernos, y seguiremos reglas fijas ya sean filosóficas, culturales, religiosas o morales que terminarán por enterrar todo vestigio de humanidad. Si es que a esta altura podemos llamarla como tal.

El niño sobrevivirá. Cumplirá un año, dos, o tres. Seguiremos nuestras reglas en lugar de seguir nuestros instintos. Estimularemos a los niños para que se conviertan velozmente en personas autónomas. Los abandonaremos muchas horas por día. Los castigaremos. Nos enfadaremos. Visitaremos especialistas para quejarnos sobre cómo nos han defraudado estos niños que no son tan buenos como esperábamos.

A esa altura sentimos que estos niños no nos pertenecen. Esperamos que se arreglen solos, que duerman solos, que coman solos, que jueguen solos, que controlen sus esfínteres, que crezcan solos y que no molesten. Hemos dejado de "oler" eso que les sucede. No hemos aprendido el idioma de los bebés, no sabemos interpretar ni traducir lo que les pasa. Cuando estamos ausentes, o incluso cuando estamos cerca -con tal de estar tranquilos- los dejamos completamente expuestos. Entonces puede aparecer el más feroz de los lobos feroces. Ya que en realidad somos nosotros, sus más temibles depredadores.

Laura Gutman



¿Nos sometemos al niño, al seguir sus deseos originales?

Es lo que por generaciones nos han dicho disciplina, limites, control, prohibición con los niños. Y este aprendizaje de la primera infancia (que continua luego) es cuando se fija la estructura del sentimiento y la percepción. Por lo que muchas veces ni siquiera podemos pensar que haya otra alternativa. Hemos aprendido que el ser humano nace hecho un desastre, "que intentará dominarte y te someterá a su vida descontrolada".

Pero si existieron y existen sociedades ("maternales" sin violencia entre los humanos, demostrado por la antropología) donde no se reprime al niño y los deseos de la criatura no son un problema sino que son un placer, hacen disfrutar la vida. Esto nos mostró que este tipo de relación con nuestros hijos es posible. Nosotros no quisimos renunciar a la excusa de que estas son sociedades aisladas y que en nuestra modernidad no se puede hacer nada.

Lo intentamos y SI se puede.

No es fácil porque tenemos miles de años de represión de los deseos originales y una gran resistencia que puede ser hasta un bloqueo emocional y cegar nuestra percepción. Nuestras personas cargan con esta herencia, donde la mentira es la es la verdad que estructuró nuestra vidas.

Ejemplo si los hermanos se pelean, siento que no me gusta esto, hay algo en mi que se resiste. Pero me autoconvenzo de que es normal, natural esta situación entre hermanos. "La culpa la tienen ellos por ser niños y hermanos". Estamos preparados inconscientemente para darnos esta respuesta.

Si pusiéramos la responsabilidad en que nosotros estamos haciendo algo que produce en ellos esta reacción, tendríamos que cuestionarnos de donde nos viene. Tendríamos que poner en duda que si lo que hicieron nuestros padres  fue  bueno, pero tal vez esto no lo podemos hacer, porque fuimos adiestrados para no poder hacerlo. Esta violencia la hemos olvidado porque como niños necesitábamos sentir que nuestros padres nos amaban para seguir viviendo. Pero en nuestro inconsciente adulto están vivas las amenazas de nuestra niñez, de que perderíamos el amor de nuestros padres. Los castigos eran para asumir que la culpa estaba en nosotros, en las personas indefensas. Luego la historia de violencia se repite con nuestros hijos.

Hoy sabemos que tenemos un pasado donde los seres humanos, disfrutaron de miles de años de relaciones afectivas sin violencia. ¿Por qué renunciar a querer recuperar algo de esta humanidad?. Si nuestros hijos tienen capacidad de darnos afecto de una calidad superior a la que nosotros le podemos dar,¿porque nosotros cargamos con tanta historia de represión, daño, tristeza?, entonces ¿Es lógico por ejemplo que nos cueste tanto jugar con nuestros hijos? Las criaturas nos aguantan tanto porque necesitan nuestro afecto.


Como escribe Carlos González


Tu hijo....es una buena persona.


Dr. Carlos González, pediatra.

Cuando una esposa afirma que su marido es muy bueno, probablemente es un hombre cariñoso, trabajador, paciente, amable... En cambio, si una madre exclama "mi hijo es muy bueno", casi siempre quiere decir que se pasa el día durmiendo, o mejor que "no hace más que comer y dormir" (a un marido que se comportase así le llamaríamos holgazán). Los nuevos padres oirán docenas de veces (y pronto repetirán) el chiste fácil: "¡Qué monos son... cuando duermen!"
Y así los estantes de las librerías, las páginas de las revistas, las ondas de la radio, se llenan de "problemas de la infancia": problemas de sueño, problemas de alimentación, problemas de conducta, problemas en la escuela, problemas con los hermanos... Se diría que cualquier cosa que haga un niño cuando está despierto ha de ser un problema.

Nadie nos dice que nuestros hijos, incluso despiertos (sobre todo despiertos), son gente maravillosa; y corremos el riesgo de olvidarlo. Aún peor, con frecuencia llamamos "problemas", precisamente, a sus virtudes.

TU HIJO ES GENEROSO.

Marta juega en la arena con su cubo verde, su pala roja y su caballito. Un niño un poco más pequeño se acerca vacilante, se sienta a su lado y, sin mediar palabra (no parece que sepa muchas) se apodera del caballito, momentáneamente desatendido. A los pocos minutos, Marta decide que en realidad el caballito es mucho más divertido que el cubo, y lo recupera de forma expeditiva. Ni corto ni perezoso, el otro niño se pone a jugar con el cubo y la pala. Marta le espía por el rabillo del ojo, y comienza a preguntarse si su decisión habrá sido la correcta. ¡El cubo parece ahora tan divertido!

Tal vez la mamá de Marta piense que su hija "no sabe compartir". Pero recuerde que el caballito y el cubo son las más preciadas posesiones de Marta, digamos como para usted el coche. Y unos minutos son para ella una eternidad. Imagine ahora que baja usted de su coche, y un desconocido, sin mediar palabra, sube y se lo lleva. ¿Cuántos segundos tardaría usted en empezar a gritar y a llamar a la policía? Nuestros hijos, no le quepa duda, son mucho más generosos con sus cosas que nosotros con las nuestras.

TU HIJO ES DESINTERESADO.

Sergio acaba de mamar; no tiene frío, no tiene calor, no tiene sed, no le duele nada... pero sigue llorando. Y ahora, ¿qué más quiere?

La quiere a usted. No la quiere por la comida, ni por el calor, ni por el agua. La quiere por sí misma, como persona. ¿Preferiría acaso que su hijo la llamase sólo cuando necesitase algo, y luego "si te he visto no me acuerdo"? ¿Preferiría que su hijo la llamase sólo por interés?

El amor de un niño hacia sus padres es gratuito, incondicional, inquebrantable. No hace falta ganarlo, ni mantenerlo, ni merecerlo. No hay amor más puro. El doctor Bowlby, un eminente psiquiatra que estudió los problemas de los delincuentes juveniles y de los niños abandonados, observó que incluso los niños maltratados siguen queriendo a sus padres.

Un amor tan grande a veces nos asusta. Tememos involucrarnos. Nadie duda en acudir de inmediato cuando su hijo dice "hambre", "agua", "susto", "pupa"; pero a veces nos creemos en el derecho, incluso en la obligación, de hacer oídos sordos cuando sólo dice "mamá". Así, muchos niños se ven obligados a pedir cosas que no necesitan: infinitos vasos de agua, abrir la puerta, cerrar la puerta, bajar la persiana, subir la persiana, encender la luz, mirar debajo de la cama para comprobar que no hay ningún monstruo... Se ven obligados porque, si se limitan a decir la pura verdad: "papá, mamá, venid, os necesito", no vamos. ¿Quién le toma el pelo a quién?

TU HIJO ES VALIENTE.

Está usted haciendo unas gestiones en el banco y entra un individuo con un pasamontañas y una pistola. "¡Silencio! ¡Al suelo! ¡Las manos en la nuca!" Y usted, sin rechistar, se tira al suelo y se pone las manos en la nuca. ¿Cree que un niño de tres años lo haría? Ninguna amenaza, ninguna violencia, pueden obligar a un niño a hacer lo que no quiere. Y mucho menos a dejar de llorar cuando está llorando. Todo lo contrario, a cada nuevo grito, a cada bofetón, el niño llorará más fuerte.

Miles de niños reciben cada año palizas y malos tratos en nuestro país. "Lloraba y lloraba, no había manera de hacerlo callar" es una explicación frecuente en estos casos. Es la consecuencia trágica e inesperada de un comportamiento normal: los niños no huyen cuando sus padres se enfadan, sino que se acercan más a ellos, les piden más brazos y más atención. Lo que hace que algunos padres se enfaden más todavía. Si que huyen los niños, en cambio, de un desconocido que les amenaza.

Los animales no se enfadan con sus hijos, ni les riñen. Todos los motivos para gritarles: sacar malas notas, no recoger la habitación, ensuciar las paredes, romper un cristal, decir mentiras... son exclusivos de nuestra especie, de nuestra civilización. Hace sólo 10.000 años había muy pocas posibilidades de reñir a los hijos. Por eso, en la naturaleza, los padres sólo gritan a sus hijos para advertirles de que hay un peligro. Y por eso la conducta instintiva e inmediata de los niños es correr hacia el padre o la madre que gritan, buscar refugio en sus brazos, con tanta mayor intensidad cuanto más enfadados están los progenitores.

TU HIJO SABE PERDONAR.

Silvia ha tenido una rabieta impresionante. No se quería bañar. Luchaba, se revolvía, era imposible sacarle el jersey por la cabeza (¿por qué harán esos cuellos tan estrechos?). Finalmente, su madre la deja por imposible. Ya la bañaremos mañana, que mi marido vuelve antes a casa; a ver si entre los dos...

Tan pronto como desaparece la amenaza del baño, tras sorber los últimos mocos y dar unos hipidos en brazos de mamá, Silvia está como nueva. Salta, corre, ríe, parece incluso que se esfuerce por caer simpática. El cambio es tan brusco que coge por sorpresa a su madre, que todavía estará enfadada durante unas horas. "¿Será posible?" "Mírala, no le pasa nada, era todo cuento".

No, no era cuento. Silvia estaba mucho más enfadada que su madre; pero también sabe perdonar más rápidamente. Silvia no es rencorosa. Cuando Papá llegue a casa, ¿cuál de las dos se chivará? ("Mamá se ha estado portando mal..."). El perdón de los niños es amplio, profundo, inmediato, leal.

TU HIJO SABE CEDER.

Jordi duerme en la habitación que sus padres le han asignado, en la cama que sus padres le han comprado, con el pijama y las sábanas que sus padres han elegido. Se levanta cuando le llaman, se pone la ropa que le indican, desayuna lo que le dan (o no desayuna), se pone el abrigo, se deja abrochar y subir la capucha porque su madre tiene frío y se va al cole que sus padres han escogido, para llegar a la hora fijada por la dirección del centro. Una vez allí, escucha cuando le hablan, habla cuando le preguntan, sale al patio cuando le indican, dibuja cuando se lo ordenan, canta cuando hay que cantar. Cuando sea la hora (es decir, cuando la maestra le diga que ya es la hora) vendrán a recogerle, para comer algo que otros han comprado y cocinado, sentado en una silla que ya estaba allí antes de que él naciera.

Por el camino, al pasar ante el quiosco, pide un "Tontanchante", "la tontería que se engancha y es un poco repugnante", y que todos los de su clase tienen ya. "Vamos, Jordi, que tenemos prisa. ¿No ves que eso es una birria?" "¡Yo quiero un Totanchante, yo quiero, yo quiero...!" Ya tenemos crisis.

Mamá está confusa. Lo de menos son los 20 duros que cuesta la porquería ésta. Pero ya ha dicho que no. ¿No será malo dar marcha atrás? ¿Puede permitir que Jordi se salga con la suya? ¿No dicen todos los libros, todos los expertos, que es necesario mantener la disciplina, que los niños han de aprender a tolerar las frustraciones, que tenemos que ponerles límites para que no se sientan perdidos e infelices? Claro, claro, que no se salga siempre con la suya. Si le compra ese Tontachante, señora, su hijo comenzará una carrera criminal que le llevará al reformatorio, a la droga y al suicidio.

Seamos serios, por favor. Los niños viven en un mundo hecho por los adultos a la medida de los adultos. Pasamos el día y parte de la noche tomando decisiones por ellos, moldeando sus vidas, imponiéndoles nuestros criterios. Y a casi todo obedecen sin rechistar, con una sonrisa en los labios, sin ni siquiera plantearse si existen alternativas. Somos nosotros los que nos "salimos con la nuestra" cien veces al día, son ellos los que ceden. Tan acostumbrados estamos a su sumisión que nos sorprende, y a veces nos asusta, el más mínimo gesto de independencia. Salirse de vez en cuando con la suya no sólo no les va hacer ningún daño, sino que probablemente es una experiencia imprescindible para su desarrollo.

TU HIJO ES SINCERO.

¡Cómo nos gustaría tener un hijo mentiroso! Que nunca dijera en público "¿Por qué esa señora es calva?" o ¿Por qué ese señor es negro?" Que contestase "Sí" cuando le preguntamos si quiere irse a la cama, en vez de contestar "Sí" a nuestra retórica pregunta "¿Pero tú crees que se pueden dejar todos los juguetes tirados de esta manera?"

Pero no lo tenemos. A los niños pequeños les gusta decir la verdad. Cuesta años quitarles ese "feo vicio". Y, entre tanto, en este mundo de engaño y disimulo, es fácil confundir su sinceridad con desafío o tozudez.

TU HIJO ES BUEN HERMANO.

Imagínese que su esposa llega un día a casa con un guapo mozo, más joven que usted, y le dice: "Mira, Manolo, este es Luis, mi segundo marido. A partir de ahora viviremos los tres juntos, y seremos muy felices. Espero que sabrás compartir con él tu ordenador y tu máquina de afeitar. Como en la cama de matrimonio no cabemos los tres, tú, que eres el mayor, tendrás ahora una habitación para ti sólito. Pero te seguiré queriendo igual". ¿No le parece que estaría "un poquito" celoso? Pues un niño depende de sus padres mucho más que un marido de su esposa, y por tanto la llegada de un competidor representa una amenaza mucho más grande. Amenaza que, aunque a veces abrazan tan fuerte a su hermanito que le dejan sin aire, hay que admitir que los niños se toman con notable ecuanimidad.

TU HIJO NO TIENE PREJUICIOS.

Observe a su hijo en el parque. ¿Alguna vez se ha negado a jugar con otro niño porque es negro, o chino, o gitano, o porque su ropa no es de marca o tiene un cochecito viejo y gastado? ¿Alguna vez le oyó decir "vienen en pateras y nos quitan los columpios a los españoles"? Tardaremos aún muchos años en ensañarles esas y otras lindezas.

TU HIJO ES COMPRENSIVO

Conozco a una familia con varios hijos. El mayor sufre un retraso mental grave. No habla, no se mueve de su silla. Durante años, tuvo la desagradable costumbre de agarrar del pelo a todo aquél, niño o adulto, que se pusiera a su alcance, y estirar con fuerza. Era conmovedor ver a sus hermanitos, con apenas dos o tres años, quedar atrapados por el pelo, y sin gritar siquiera, con apenas un leve quejido, esperar pacientemente a que un adulto viniera a liberarlos. Una paciencia que no mostraban, ciertamente, con otros niños. Eran claramente capaces de entender que su hermano no era responsable de sus actos.

Si se fija, observará estas y muchas otras cualidades en sus hijos. Esfuércese en descubrirlas, anótelas si es preciso, coméntelas con otros familiares, recuérdeselas a su hijo dentro de unos años ("De pequeño eras tan madrugador, siempre te despertabas antes de las seis...") La educación no consiste en corregir vicios, sino en desarrollar virtudes. En potenciarlas con nuestro reconocimiento y con nuestro ejemplo.

LA SEMILLA DEL BIEN.

Observando el comportamiento de niños de uno a tres años en una guardería, unos psicólogos pudieron comprobar que, cuando uno lloraba, los otros espontáneamente acudían a consolarle. Pero aquellos niños que habían sufrido palizas y malos tratos hacían todo lo contrario: reñían y golpeaban al que lloraba. A tan temprana edad, los niños maltratados se peleaban el doble que los otros, y agredían a otros niños sin motivo ni provocación aparente, una violencia gratuita que nunca se observaba en niños criados con cariño.

Oirá decir que la delincuencia juvenil o la violencia en las escuelas nacen de la "falta de disciplina", que se hubieran evitado con "una bofetada a tiempo". Eso son tonterías. El problema no es falta de disciplina, sino de cariño y atención, y no hay ningún tiempo "adecuado" para una bofetada. Ofrézcale a su hijo un abrazo a tiempo. Miles de ellos. Es lo que de verdad necesita.


(Hasta aquí Carlos González)


Hace unos años estuvimos con Sábato, cuando presentó el libro Antes del Fin en el Centro Cultural Lola Mora de Buenos Aires. No se si sabían que el estudió física nuclear en Argentina y en Rusia, luego de las guerras mundiales dejó la física indignado por las armas de destrucción masiva y se dedicó a escribir. Lo que más nos gustó de él es que dijo ya de viejo que cambiaría los miles de libros que leyó por jugar más con los niños, cambiaría vivir más y leer menos, se quejaba de si mismo por haber estado encerrado en una biblioteca enorme y por ello perdió muchas vivencias.




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Ojos de Cielo. El gozo de complacer los deseos de nuestr@s hij@s. por Valentina Nuñez Escurra bajo la licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 2.5 España License.