Es un mito muy difundido, que las criaturas criadas con afecto, “ viven en una cajita de cristal”, no se saben defender en el mundo real. Por lo tanto es mejor siempre -para quienes opinan así- tratarlas con violencia para que se “hagan fuertes”.
Nosotros afirmamos:
Aplicarles violencia solamente los hará violentos y sumisos. Estarán preparados para obedecer a personas más violentas, y frente a las más “débiles” serán perversos.
Los niños respetados, estarán protegidos de la violencia, por el hecho de estar criados en el placer de la relaciones humanas, y rechazarán cualquier actitud violenta naturalmente.
Estas criaturas se saben defender de nuestra cultura de violencia, porque conocen la verdad del mundo adulto, del origen de la violencia y como detectarla. Desarrollan su capacidad crítica. Aprenden a descubrir la manipulación, los engaños, mitos y mentiras mucho más que cualquiera de nosotros. Porque conocen el mapa de la matriz social, tienen una enorme conciencia del terreno donde se mueven.
Quienes no tienen carencias afectivas, no necesitan la complacencia de nadie, no buscarán relaciones con extraños que no la satisfacen.
Las criaturas que han sido maltratadas, están incapacitadas para percibir el daño que les hacen sus padres, porque necesitan sentirse queridos por ellos. Están educadas para no sentir el daño, “aguantarse, ser valientes, no llorar, el sufrimiento les hará fuertes”, se aprende a sentir que toda esta represión no daña, “a mis padres les gusto así, me aguanto y no lloro”, “ellos me quieren, esto tiene que ser bueno”. En realidad serán débiles, sumisos frente al que tenga el poder de ejercer la violencia que ellos aprendieron a obedecer y no sentirán el daño que esta les cause. Y a su vez esta educación del odio, producida por el daño recibido, es descargada en otros que no crearon este odio o rechazo. Porque aprendieron que las agresiones están permitidas ejercerlas a quien ellos consideren débilmente despreciables, inferiores. De adultos son parte de la violencia, están dentro y no se dan cuenta que son victimas y reproductores de ella.
“... Un niño que satisfaga los deseos conscientes o inconscientes de sus progenitores, será un «buen» niño; pero si se niega a hacerlo siempre y tiene deseos propios que vayan en contra de los de sus padres, será calificado de «egoísta» y «desconsiderado». La mayoría de las veces, los padres no piensan que están utilizando al niño para que satisfaga sus propios deseos (egoístas), sino que están firmemente convencidos de tener que educarlo porque es deber suyo ayudarlo en el proceso de «socialización» Si un niño así educado no quiere perder el amor de sus padres (¿y que niño podría darse semejante lujo?), aprenderá muy pronto a «compartir», «dar», «hacer sacrificios» y «renunciar» mucho antes de que sea realmente posible hablar de compartir o renunciar de forma pura y auténtica. ...
... Si una madre es capaz de respetarse a si misma y a su hijo desde el primer día de vida de éste, nunca necesitará «inculcarle respeto» al niño, quien no tendrá mas remedio que tomarse en serio a sí mismo y a los demás seres humanos. Pero una madre que, en su momento, no fue tomada en serio ni reconocida como lo que era por su propia madre, intentará procurarse respeto con ayuda de la educación. ...
... resulta impensable amar de verdad a otros seres humanos (y no solo utilizarlos) si uno es incapaz de amarse a sí mismo tal cual es. Y ¿cómo sería esto viable si, desde un principio, no se ha tenido la posibilidad de vivir sus propios y verdaderos sentimientos y experimentarse de este modo a sí mismo?
El verdadero Yo permanece profunda y sustancialmente oculto para la mayoría de los hombres sensibles. ¿Cómo se puede amar algo que no se conoce y que nunca ha sido amado?...”
El mundo de las criaturas es principalmente afectivo y se relacionan desde lo emocional. Se las obliga a saludar y a hablar con adultos sin respetar en absoluto el tiempo de los niños, si los han incorporado o aún no en su campo afectivo, no les importa a los padres. “Hay que educarlos”, “saluda a la señora”, “¡¡¡Tiene que socializarse!!!”. Si a las criaturas no se las presiona a desconectarse con sus emociones, saludará y se relacionará con el adulto que se lo merezca y no con cualquiera porque se lo imponen o por necesidad afectiva.Hay en sociedades, que si se tiene algún problema con las criaturas, esta mal visto dirigirse a ellas, se busca a los padres y se les habla a ellos como responsable en igualdad de condiciones. Se dice por ejemplo “Si tienes algún problema o necesitas algo con lo niño me lo dices a mi, yo soy su madre, yo soy el padre, yo soy el/la responsable” o con mirada de enfado “¿¡Te pasa algo con niño!?” “!Si te pasa algo me lo dices a mi! ¿¡eh!?”. ¿Por qué obligarlo a saludar a quien no siente? ¿Por qué obligaro a que abandone su sinceridad, su inocencia, su integridad? Para honrar el mundo adulto. Si hasta se acostumbran a que cualquier adulto les diga lo que tienen que hacer.
En una oportunidad, en un encuentro de un grupo de crianza de niños de menos de 2 años, mi hija estaba experimentando con un juguete. El juguete no era propiedad de ella, pero a ella le llamó mucho la atención y estaba experimentando muy concentrada. Se acercó otro niño y le quitó el juguete y mi hija se lo volvió a quitar. Luego la madre del niño le arrancó bruscamente de las manos el juguete a mi hija y en mi presencia. Entonces yo le dije que no tocara a mi hija, que si necesitaba algo que me lo dijera a mí, pues yo soy la madre. Esa señora, con odio y a los gritos me respondió “ELLA TIENE QUE APRENDER”. Yo le respondí “tu quieres enseñar a que no se quiten las cosas ¿arrancándoselas de las manos tu, a ellos?”. La ira de esta mujer, era porque no esperaba que me pusiera del lado de mi hija, la descolocó totalmente. Lo estipulado es siempre ponerse en contra del niño rindiendo pleitesía al mundo adulto. Yo tenía que permitir que esa adulta desconocida le diga cosas “educativas” a mi hija. Pero si hay una desigualdad muy grande, entre el manejo social del adulto y el que tiene las criaturas. La criatura siente que ¡¡¡Es un gigante que me aplasta!!! Es una relación de fuerza, con todas las ventajas para el adulto, que le da la seguridad para destruir.
Y nosotros como madre/padre que no compartimos este acuerdo tácito, además de las tensiones, sentimos que nos quieren anular en nuestra función. ¿¡¡Haces lo que quieres con mi hija, y ante mis ojos!!?.
También es un daño para las criaturas obligarlas a compartir todos sus juguetes, tratándolas de “egoístas” sino lo hacen. Se ignora completamente que están fusionados con sus cosas emocionalmente.
En este suceso que acabo de describir, esa mujer incluso estaba desesperada por imponer disciplina a los adultos también. Intentó hacer un programa, y que propongamos autores para leer. Yo propuse una obra, inmediatamente me respondió: “nosotros preferimos nuestras propias experiencias”. Lo gracioso del tema es que la propietaria de la casa donde nos reuníamos era alemana, había varias madres alemanas, españolas eran solo tres mamás el resto eramos todas nacidas en otros países, y esa mujer ni siquiera lo pudo registrar. No es la única vez que he oído esa frase “nosotros preferimos nuestra propia experiencia”, ¿¡Qué significa eso!? ¿Qué hay que leer los libros solamente de un país y el resto censurarlos? ¿No me sirve lo que escribe Alice Miller -por ejemplo- por que habla en otro idioma? ¿No me sirven las experiencias de los habitantes del Amazonas que son más felices que nosotros? La “humanidad es una sola”, para la información de la gente que le gusta mucho utilizar esta frase. Creo que el “Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum” ya no rige como ley, ni tampoco la dictadura militar. La información es poder. Tener acceso a ella es la principal ventaja de la 3w y del siglo XXI. La información nos es útil para poder construir nuestra felicidad y la de nuestros hijos. En lo negativo estamos unidos por la cultura de la represión, que abarca a las sociedades patriarcales. Y en lo positivo por el deseo de los niños que es lo común que tenemos para toda la humanidad.
Lo que escribimos en los párrafos precedentes, no es para culpar a esa mujer en particular, sino más bien como ejemplo de los rasgos de la represión de la cultura patriarcal adulto-céntrica que permanecen a lo largo de la historia.
En la escenificación tan impactante de la obra de teatro “Vincent y los Cuervos” de Pacho O'Donnell. Varios hombres disfrazados de cuervos son los portadores de lo establecido y se devoran, carroñan la energía vital de Vincent Van Gogh, que quiere pintar lo que ve y lo que siente. Un ser acorralado entre lo que quiere ser y lo que debe ser. Los cuervos van repitiendo en la obra “¡¡Estipulaaado!! ¡¡Que liiinda palabra!!¡¡Estipulado!! ¡¡Como me gusta esa palabra!!”.
Esta obra de Pacho, es una interpretación que ejemplifica como la represión del deseo, siempre impuesta a través de la violencia física o psicológica, puede llevar hasta la locura incluso a personalidades geniales. Basta leer la biografía de Luca Prodan, lo tenía todo, menos mamá, “no se lo que quiero pero lo quiero YA”, decía en su tema musical.
“...
Primeros años
Luca nació en Roma el 17 de mayo de 1953.
Se crió en Escocia, donde acudió al Gordonstoun College, el mismo colegio al que asistía el Príncipe Carlos de Inglaterra, a quien cuenta la leyenda que golpeó en público causando un incidente escandaloso para los directores de la institución. Se escapó de Gordonstoun College, siendo buscado por la Interpol, por petición de su familia al enterarse. Estuvo viajando por Europa, hasta que una mañana su madre lo encontró en una esquina de Roma.
...
En Argentina
En Londres entre fines de los años 1970 y principio de los años 1980, Luca tuvo un problema grave de adicción a la heroína que lo llevo a estar internado por un periodo en estado gravísimo y con pocas perspectivas de sobrevivir.
Cuenta Luca en varios reportajes, que viajó a Argentina siguiendo una imagen que lo había atrapado. Recibió una carta de un amigo argentino de origen inglés, Timmy McKern (con quien compartió años escolares en Escocia) en la que había una foto de la familia de McKern en las sierras de la provincia de Córdoba.
Su banda musical “Sumo” se formó y desarrolló en el Gran Buenos Aires.
...
El adiós
El último recital fue en el estadio del Club Atlético Los Andes el 20 de diciembre de 1987. A este concierto no acudió mucha gente, solamente 500 personas. Según el cantante de "Los Violadores" "Luca estaba muy flaco y pálido". Sus ex compañeros recordaron más tarde que esa noche, momentos antes de interpretar una poderosa versión de Fuck you, Luca dijo: "ahí va la última". Así fue. Dos días después, el martes 22 de diciembre de 1987 lo encontraron muerto en su casa ubicada en la calle Alsina 451. Se estima que murió entre las 21.00 del lunes 21 y las 3.00 de la madrugada del día siguiente. Tenía 34 años.
Lo encontraron en la cama, en posición casi fetal y con una sonrisa de felicidad y tranquilidad que se marcaban en la expresión de su rostro. La muerte de Luca (22/12/87), inició el fin del rock hecho en Buenos Aires post-Malvinas de la década de los '80, ya que un año después habrían desaparecido otras dos importantes luminarias: Miguel Abuelo (26 de marzo de 1988) y Federico Moura (21 de diciembre de 1988).
Los médicos dijeron que fue a causa de una cirrosis hepática (Luca bebía una o más botellas de ginebra al día). Aún quedan dudas, y entre otras versiones se habla de un ataque al corazón. Años después la figura del "pelado" se erigió como uno de los grandes mitos de la música argentina y es venerado por muchos jóvenes en la actualidad. Sumo fue una banda que decoró la década de 1980 con originalidad, carisma, presencia y mucha potencia. ...” (wikipedia, las negritas son nuestras)
Falleció en posición casi fetal con una sonrisa de felicidad. En el útero es donde recibimos lo que deseamos, estamos saciados. Pertenecía a la clase social mas alta de Inglaterra, pero no pudo escapar a las consecuencias de la represión de los deseos de la infancia. Su hermana había muerto por causa de la heroína en 1977. Luca guardó un profundo resentimiento hacia sus padres hasta el día de su muerte.
Nos podemos dar cuenta de que nuestros padres nos hicieron daño pero A. Miller dice que es necesario conectarnos con la/el niño que fuimos y sentir los sentimientos que nos fueron prohibidos, de nuestro yo verdadero, que no lo dejaron ser. Las heridas de la infancia forman parte de nuestra personalidad, están fuertemente presentes en el inconsciente de nuestra edad adulta siguen sangrando.
Las criaturas criadas con afecto, no necesitan mentirse para sobrevivir psiquicamente. A mayor violencia recibida más negación de la realidad, para sobrevivir tienen que creer y sentir que los padres no les hicieron daño. De adultos siguen defendiendo la imagen de padres que tuvieron que crearse. Ejemplo: Para los alemanes nazis (de la época de Hittler) la madre “... esta es calificada como «la mejor esposa y madre del mundo», como «el ángel bueno», como un ser «inteligente, de carácter firme, servicial y profundamente religioso»... ”
Así como no se puede aceptar como son los padres, tampoco la realidad social, por eso se vive en una mentira que fue creada en la infancia. De esta manera se sigue indefenso, igual que cuando niños.
Una de las tantas consecuencias de no querer enterarse de la realidad de nuestra violencia social, es por ejemplo, la moda en los grupos “alternativos” dejar a las criaturas sin ropas en público. El criterio es que así están “libres” eso es lo “natural”. La realidad es que nuestra cultura es violenta, no vivimos en el paraíso de la felicidad humana, por eso es necesario que las criaturas sepan protegerse. Muchas veces les hemos dicho a esos padres, “pero si está lleno de pederastas y pedófilos, no hay ningún perfil de estas personalidades que nos permita identificarlos a priori, cualquiera puede serlo ¡¿como los dejáis así!?”, y la respuesta es del tipo “pero también hay gente buena”. Metiendo la cabeza como el avestruz la realidad deja de existir. Se piensa que “ser positivo” es “negar la realidad”. Todo negador cuando no quiere enterarse, tapa los hechos diciendo “hay que ser positivo, no me hables de eso”.
Por si quedan dudas volvemos a repetir lo que escribe Alice Miller:
“... Creo que en este tipo de interpretaciones interviene un principio pedagógico profundamente anclado en todos nosotros. Los manuales de pedagogía aconsejan constantemente que no hay que «mimar» a los niños con un amor y respeto excesivo (lo cual se denomina “amor ciego”) sino endurecerlos desde un principio para que luego puedan afrontar la vida real. Los psicoanalistas se expresan al respecto en otros términos, por ejemplo dicen “hay que enseñar al niño a sobrellevar sus frustraciones”, como si un niño no pudiera aprender esto por si solo a lo largo de su vida. En el fondo ocurre exactamente lo contrario: un niño que en su momento haya recibido verdadero cariño, podrá de adulto, arreglárselas mejor sin él, que alguien a quien nunca se lo haya brindado realmente. Por consiguiente, el que un ser humano ande en búsqueda o se muestre ávido de afecto, será siempre un indicio de que está buscando algo que nunca tuvo, y no de que se niega a renunciar a algo porque durante su infancia lo tuvo en exceso...”
Algunos afirman que si Albert Eisntein no hubiera sido maltratado en su niñez quizás no hubiera llegado a ser el genio que fue. Entonces hay que maltratar a las criaturas para que sea genios. Otra excusa para justificar la violencia. Cuando los padres disfrutan complaciendo el deseo de sus hijos, estos desarrollan sus capacidades de forma sorprendente, sus deseos, de conocer, saber, descubrir, investigar, crear, vivir son inagotables. Esto demuestra la inteligencia innata de todos los seres humanos.
Un Corte a la Libertad (de la revista “Humor”)
(Revista argentina de los años 1978 a 1990)
Cuando los pibes nacen tienen unas alas así de grandes.
Cuando uno de sus movimientos está impulsado por la alegría, la espontaneidad, la imaginación. Un ejercito de adultos, en nombre de la “buena educación”, aguarda expectante para podar esas alas.
Leo tiene tres años y todavía se puede dar el gusto de tomar Sol, como vino al mundo...
... pero ese día vino la abuela de visita
-¿No le da vergüenza andar así mostrando todo? ¡Vaya enseguida a ponerse una malla, maleducado!
¡Un corte en nombre de la moral y las buenas costumbres!
Leo ya tiene 5 años y le encanta dibujar y pintar.
-¡Mirá Mami el elefante que te hice!
-¿Un elefante rosado y con rayas? ¡Vos no aprendés más eh! ¿O no te acordás cuando fuimos al zoológico que los elefantes son grises? ¡¡¡¡GRI-SEEEESSS!!!!
Un corte en nombre de la lógica ¡Prohibidas imaginación y creatividad!
Mamá y Leo salen de compras
Deme una chomba marrón para nene
¡Yo quiero una amarilla, mami!
¿Que le parece esta?
¡Amarilla MA!
¡Cállese la boca! ¡Este color es más sufrido y no tengo que andar lavando tanto!
Un corte en nombre de la autoridad ¡Hay que combatir la libre determinación!
La Señorita Nora (maestra)y los siete años de Leo
Un corte en nombre de la mediocridad ¡leña con los que rompen los esquemas!
Leo es un pibe de ocho años y como todo pibe quiere jugar.
¡Leo, adentro a hacer los deberes!
¡Pero si ya los hice Pa!
¡No importa, entonces vaya a repasar las tablas que le van a ser más útil que andar paveando con la pelota!
¡Un corte en nombre del trabajo y el sacrificio!
Leo se acaba de recibir de bachiller (ya no le quedan más alas).
-¡Que bien Leo, Felicitaciones!
La madre contesta por él:
Los viejos vinagres
(música y letra “SUMO” Luca Prodán 1991)
“...
Dale, dale con el look,
pero no te mires como captain cook,
dale, dale con el look,
pero no te mires como captain cook.
para vos lo peor es la libertad,
para vos lo peor es la libertad.
Estoy rodeado de viejos vinagres, todo alrededor!
estoy rodeado de viejos vinagres. todo alrededor!
No te olvides de posar
en la disco o en el bar,
no te olvides de posar
en la disco o en el bar.
para vos lo peor es resbalar,
para vos lo peor es resbalar.
Estoy rodeado de viejos vinagres, todo alrededor!
estoy rodeado de viejos vinagres. todo alrededor!
Juventud, divino, tesoro!
juventud, divino, tesoro! ...”
La reacción de este tema, no es contra la ancianidad, sino contra la represión.
Hoy como adultos podemos sentir la verdad de lo que nos sucedió, como niños nos era imposible, teníamos que sentir lo que el adulto quería, porque su afecto nos era imprescindible para vivir. Por fin pueden emerger los sentimientos que nos prohibieron, ir descubriendo cada herida, quién la produjo y porque, para que. Entonces podremos dejar de reproducir el sufrimiento, librarnos de la autodestrucción y no causar daño a otros.
Si en cambio el adulto juega para satisfacer el deseo del niño, el juego se convierte en el lenguaje conductor del amor. Jugar con el/la niño es amarlo, mimaro, acariciarlo, mirarlo, escucharlo, gritar de emoción, derretirse de placer por cada gesto y verlos como sabios de nuestros deseos reprimidos. Los guías que nos conducen a descubrir el sufrimiento instalado en nuestro inconsciente, lo que nos puede permitir sentir al niño interior, tener al fin los sentimientos verdaderos de lo que nos pasó, en la relación con nuestros padres, conectarnos con nuestro niño interior y llorar por vernos padeciendo a esa niñita-niñito indefesos que fuimos. Y de esta forma podremos poner la rabia del dolor en quién la originó, y no en nuestros hijos u otros. Para así sanar poco a poco las heridas.
“... Una consecuencia importante de la adaptación es la imposibilidad de vivir conscientemente, en la infancia y en la edad adulta, una serie de sentimientos propios (como por ejemplo los celos, la envidia, la ira, el abandono, la impotencia o el miedo). Esto resulta tanto más trágico cuanto que, en este caso, se trata de personas muy vitales y particularmente capacitadas para vivir sentimientos diferenciados. Uno lo advierte luego en los análisis, cuando describen aquellas vivencias de su infancia carentes de conflictos. Por lo general se trata de vivencias relacionadas con la naturaleza, que ellos podían experimentar sin herir a su madre ni crearle inseguridad, sin mermar su poder ni poner en peligro su equilibrio. Sin embargo, llama mucho la atención que estos niños tan atentos, listos y sensibles, capaces de recordar exactamente cómo, por ejemplo, a la edad de cuatro años descubrieron la luz del sol en el resplandor de la hierba, no mostraran curiosidad alguna «ni descubrieran nada» al ver, a los ocho años, a su madre embarazada; que no sintieran «ningún tipo» de celos cuando nacía su hermanito; que, a la edad de dos años, habiéndose quedado solos durante la Ocupación, tolerasen la irrupción de grupos militares y los allanamientos de morada sin llorar, tranquilos y «muy valientes». Ya habían1 desarrollado todo un arte para no tener que vivir sentimientos, pues un niño sólo podrá experimentarlos si tiene a su lado a una persona que lo acepte, comprenda y acompañe con estos sentimientos. Si esto falla, si el niño debe arriesgarse a perder el amor de su madre, o de quien la sustituya, no podrá vivir en secreto, «para sí solo», las reacciones más naturales en el plano de los sentimientos. No las experimenta. ...” (Leer también los títulos El mundo perdido de los sentimientos, y en busca del verdadero yo, del mismo libro.)
Así el individuo aprende a reprimir las propias sensaciones, que le conducen a experimentar la emoción, que le traerían dolorosos sentimientos del daño producido en la etapa primal. De esa forma se va insensibilizando frente a esos daños sufridos, protegiéndose ante la vivencia que le traería recordar el trabajo doloroso que ha hecho para abandonar sus deseos en la niñez. Por ejemplo: insensible a los llantos del bebé, insensible a jugar con los niños, insensible a los deseos infantiles. El adulto en nuestra cultura es insensible a las demandas de las criaturas.
Para profundizar en los fundamentos históricos y psicológicos de la satisfacción de los deseos de las criaturas y su relación con el origen de la violencia y la dominación, recomendamos el último libro de Casilda Rodrigañez Bustos: “La Sexualidad y el Funcionamiento de la Dominación. Para entender el origen social del malestar individual”.