Yo creo que lo que suele ocurrir cuando se analizan este tipo de temas, no es el problema en sí, sino más bien el como se aborda la temática.
Estamos leyendo a Jhon Taylor Gatto y es muy ejemplificador al respecto. Describe como se encarga el sistema educativo de anular sistemáticamente la capacidad crítica y de análisis que tenemos todos en potencia.
Si nos centramos simplemente en el problema no encontramos respuesta, porque no podemos ver más allá. Esto ocurría en medicina por ejemplo, los médicos se centraban solo en el problema, estudiaban y trataban solo las enfermedades, ignorando a la persona como si fueran entes separados (había que ser "objetivos").
Quizás hemos hecho tantos exámenes de verdadero/falso a lo largo de todo el proceso educativo, y tenemos la tendencia a plantear los problemas en forma binaria (televisión es buena o es mala).
Coincidimos con Sorina, solo es un medio.
Volviendo a la idea, si nos centramos solo en el problema, "la televisión", no vemos más allá y, el más allá al que me refiero es la criatura humana. Creo que se mira el problema como si la televisión fuera la causante de que la criatura esté tantas horas mirándola. O la televisión tiene la culpa porque emiten contenidos inadecuados que influyen sobre mi hijo.
En lo que voy a decir coinciden tanto las ciencias sociales (antropología, psicología, sociología, etc) y hasta algunas religiones:
El ser humano para formar su "Yo" necesita de un "Tu", y creo que esa es la raíz del dilema.
En nuestra experiencia, a nuestra hija (que tiene 4 años) no le interesa casi ninguno de los programas televisivos. Es muy selectiva y solo de vez en cuando le gusta mirar algo. Planteamos una respuesta diferente a controlar o no controlar.
Nosotros a veces le proponemos que vea una película, cuando estamos agotados porque nuestra hija es insaciable por aprender y no nos alcanzan las energías para seguirle el ritmo. Si aparece una escena violenta imprevista por ejemplo pide "para adelante para adelante" (que lo adelantemos porque no lo quiere ver), o en muchos casos pide que la saquemos. Nosotros también hacemos una selección (Rambo III no por ejemplo :)..).
Como escribimos en Ojos de Cielo, todos nacimos y crecimos en una cultura violenta y represiva. Las naciones se crearon a partir de guerras, o sea de asesinatos mavisos. El sistema de violencia influye en nuestra manera de percibir la realidad toda y la relación con nuestros hijos en particular. No somos hijos de culturas sin violencia. Hay estudios que cita M.Odent sobre la correlación entre la violencia social y el maltrato hacia las criaturas. Directa o indirectamente a todos (y nos incluimos) se nos filtra la represión de los deseos originales del niño.
Desde que nació nuestra hija fue criada con la intención de afirmar su deseo y evitar reprimirlo en lo que está en nuestro alcance. Antes que ella naciera, ya pensábamos que nuestra felicidad dependía de poder descubrir el daño escondido en nuestro inconsciente, que todos fuimos criados sin poder percibir lo que es violento como violento. Y teníamos conciencia que para las ciencias sociales el problema de la violencia es la negación de su existencia, lo que dificulta poder salir de la reproducción de la misma. En la mayoría de los casos todos actuamos sin darnos cuenta del daño que causamos ni que nos causan, la violencia está presente en nuestras relaciones pero es invisible.
Esta manera de criar que elegimos, y que ya algo tuvimos experiencia con nuestro sobrino (y otros niños) nos hizo y nos hace descubrir y afirmar con más fuerza: que cuanto uno más se pueda conectar con los deseos originales del niño y permitir que estos se realicen, más nos sorprendemos de lo maravilloso que puede ser el humano, tanto en su capacidad intelectual como afectiva, realmente supera todas nuestras expectativas.
Si pensamos la mala fama que se le ha hecho al niño, que molestan, que dan trabajo, que son caprichosos, descontrolados, que desean cualquier cosa, que son un desastre, "no son como nosotros los adultos, estos son un desastre". Nosotros descubrimos todo lo contrario que los deseos originales del niño nos hacen felices, engrandecen nuestra vida.
No nos perturba la vida, ni tampoco sus demandas son desubicadas, ni van en contra de su persona ni de la nuestra. Al contrario se acopla a nuestra vida como nosotros a la de ella. Cuando menos reprimimos sus deseos originales y cuanto más podemos disfrutarla. Como lo vemos en la naturaleza, los animales que tienen una cría dependiente de su madre para sobrevivir, nunca se relacionan con su cría como algo molesto.
Nuestra hija nos entiende mucho más de lo que nos habíamos imaginado que era posible para los niños. Los adultos con frecuencia tenemos una gran soberbia frente al niño como que son seres descontrolados que hay que conducir sus conductas. O sea la culpa la tiene el niño en lugar de pensar que nosotros desordenamos al reprimir sus deseos.
Si los adultos construimos este mundo con tanta falta de felicidad. Entonces ¿Porque nos ponemos frente a las criaturas con suma soberbia? Alice Miller dice que compulsivamente nos defendemos de los deseos del niño, que nuestros padres nos obligaron a abandonar.
Cuanto menos represión de los deseo originales esté presente en las vidas de los niños, más rechazarán lo violento. Y también el mismo razonamiento se puede aplicar en cuanto a lo mediocre (los aburre). No nos referimos solo a la violencia física. Anular los deseos primales es violencia psicológica.
Nuestra hija todo lo hace jugando, su vida para ella es jugar. Por ejemplo a veces vemos juntos documentales de Geofísica y climatología "Planeta Tierra" de IBM. Son 7 capítulos, los vemos juntos y ella va pidiendo que pongamos pausa para que profundicemos en la explicación. Lo que le interesa es la explicación de las placas tectónicas, de como llegaron a la conclusión de la edad de la Tierra, como influyen las manchas solares en las sequías, etc. Ella se queda con la explicación y la dibuja en forma de cuento. Y luego pide que se lo contemos muchas veces.
También disfruta mucho creando sus propios cuentos y nos pide que se los leamos. Le encanta que leamos libros y las matemáticas. Hay días que dice "quiero mas matemáticas, quiero mas matemáticas" tanto pide que ya sabe sumar, restar, mayor menor, multiplicar, hasta llego a sumar con números fraccionario, formas geométricas etc. pasa lo mismo con la física, química, geología, las letras la lectura etc. O sea estamos estupefactos ya nuestro sobrino nos pedía que no paremos de leerle cuando era muy pequeñito, le decíamos "yo no doy mas me duele la garganta", se iba y volvía con un vaso con agua para que sigamos. Entre los 6 y 7 años se iba a dormir todos los días con una montaña de libros, a esa edad ya tenía pasión por leer.
A cualquier profesional formado en este maravilloso sistema educativo le es mucho más cómodo decirle a los padres: "su hijo es superdotado", que decir "de todos los niños que hemos hiperatrofiado sistemáticamente, el suyo ha conservado ciertas capacidades".
O les es más fácil decir "su niño es hiperactivo", que "los padres y la sociedad están hiperausentes de la vida de esta criatura". ¿Cuantas criaturas "hiperactivas" habrá entre los esquimales, entre las personas que se describe en el concepto del continuum?
Es decir con los cartelitos siempre se hace lo mismo desde el adulto centrísmo, se clasifica y cosifica culpando al niño de lo que los adultos no pueden ni quieren hacerse cargo.
Volviendo a lo de la televisión:
En nuestra experiencia no es que hay que controlar el tiempo que están frente al televisor o al ordenador "solos". El problema es que están "solos".
Por ejemplo nuestra hija, a veces se concentra en algo y juega sola pero la mayor parte del tiempo no está sola.
Puede ser que una criatura quiera pasar muchas horas frente al televisor, porque se está defendiendo del daño psíquico que le provocan los padres que lo reprimen sin darse cuenta (algunas de las causas de porque a los padres nos pasa esto están www.ojosdecielo.org). En este caso tampoco el problema es la televisión, sino que la criatura está dando un síntoma.
El ser humano para formar su "Yo" necesita de un "Tu", y creo que esa es la raíz del dilema. Entonces ese yo se va a desarrollar en la medida que nosotros podamos entregarnos. El problema es que todos llevamos una coraza, como un autismo que tuvimos que crearnos para protegernos y seguir vivos en nuestras sociedades violentas. Las criaturas se acomodan a nuestras corazas y actitud defensiva, dándonos síntomas que en algo hemos dañado su persona. Cuanto más los padres puedan comunicarse con el niño entregarse, dar de sí, más ese niño se desarollaraen sus potencialidades. Para comunicarse con el niño habrá que tener en cuenta sus deseos desde que nace, que es la manifestación de su persona. Los deseos del niño nos llevará al maternaje y si continuamos en esta linea nos conducirá al juego. Y en la medida que logremos desbloquearnos, quitarnos el impulso de reprimir los deseos originales y pasar a poder disfrutarlos.
En síntesis, aplicar el control es la única respuesta si miramos solo el problema y no vemos más allá.
Su hijo querrá ver todo el día la tele, solo si la tele es más interesante que Ud.
Para que la violencia deje de ser invisible de la historia psicológica de todos y de cada uno. Historia de la infancia de nuestras sociedades violentas, http://www.nopunish.net/captlo11.htm